sábado, 1 de julio de 2017

La conclusión

Hoy estoy desatado. Voy por la tercera entrada de la noche, pero es que he pensado muchas cosas en las últimas dos horas. Esta entrada va corta, no los voy a aburrir con tratados melancólicos, como el anterior, que escribo porque no tengo para pagar un psicólogo y mi mejor amiga ya está dormida. Hoy llegué a una conclusión acerca de una vieja con la que llevo hablando ya unos meses y que me encanta.

"No quiero que vengas a ordenar mi mundo. De eso me encargo yo, para compartir la mejor versión contigo"

Me encanta. Creo que una relación sana -de las que funcionan- no es aquella en la que uno llena los vacíos del otro, sino en las que dos personas comparten las mejores versiones de sus propios mundos. En ese aspecto, me encanta haber llegado a esa conclusión. Creo que por primera vez estoy parado en dónde es.

Claro, ahora solo falta que ella acepte.

Es absurdo

Esta noche estaba hablando con mi mejor amiga acerca de un tipo que le estaba coqueteando en Instagram a raíz de una foto que ella subió con un saco nuevo que le había regalado su novio. El tipo es un tuitero reconocido y utiliza su reconocimiento como arma a la hora de levantar viejas, algo que considero un comportamiento extremadamente patético. Mi amiga concordó conmigo pero me aclaró que hace algunos años, la primera vez que le escribió, lo encontró atractivo aunque luego fue perdiendo el encanto. Me llamó la atención esa aclaración, ella explicaría luego que le interesaba porque "el man de físico no es feo, está bien posicionado, tiene contactos y se ve que es talentoso". Lo del físico y el talento lo entiendo. Lo de estar bien posicionado, lo entendí como que tiene un buen futuro por delante así que también es entendible. Lo que encontré sumamente chocante fue la parte de "tiene contactos".

Aclaremos algo: No es la primera vez que escucho a alguien referirse a otro como "es que tiene contactos". Ok, entiendo las buenas relaciones sociales son importante y ser sociable es una habilidad pero ¿a que hora se convirtió en eso en algo que pese a la hora de decidir si alguien es atractivo o no? ¿A que hora ser amigo de sutanito o de fulanito se convirtió en una virtud? Uno puede ser amigo de alguien y ser una mierda de persona igual. Uno puede moverse en ciertos círculos sociales por razones completamente accidentales ¿Por qué eso es algo de valor?

Mi amiga lo asociaba con la noción de estatus. Que eso le parecía atractivo. Aún más absurdo. Le puse un ejemplo, si el día de mañana Juanita, una vieja de la universidad que es cantante, y le ha ido muy bien en su carrera a tal punto que estuvo junto a su hermana en el concierto de aniversario de Aterciopelados, tuviera un arranque de locura y me llamara, habláramos y me invitara a salir, no lo haría porque fuera amiga o se codeara con los de Aterciopelados, lo haría porque Juanita es divina y es divertida. Tampoco significaría eso que me deja de gustar la vieja que me gusta ahora, solo porque Juanita tiene amigos famosos y ella no. Mi amiga dijo que lo que ella decía no siempre era el caso, pero que ayudaba.

No la juzgo pero no dejo de pensar que su idea es absurda.

Lo cierto es que me dejó pensando esa idea y tocó un punto neurálgico en mi. Mi relación con las mujeres es la parte más frustrante de mi vida. En mis casi 25 años, nunca he podido cuajar una relación ni siquiera medio seria y eso me frustra porque es el único ámbito de mi vida en el que nunca me he podido sentir triunfador. No me considero un mal tipo, tengo talento para escribir canciones y estoy aprendiendo a producirlas, soy bueno inventando historias y trabajo todos los días por tener un mejor futuro. Pero no tengo una gran habilidad social, lo cual parece ser un defecto cada vez más grave a la hora de forjar una relación con una mujer. Mi amiga parece confirmarlo y me parece absurdo.

Me parece absurdo que el hecho que me junte con gente normal me haga menos atractivo que el hecho de que me junte con gente famosa. Me parece absurdo porque ella no es que sea famosa ni se mueva en esos círculos. Se mueve en los mismos círculos que yo, o al menos a nivel de "estatus" son parecidos. Se mueve en los mismos círculos de la mayoría de viejas que me gustan. En este mismo momento la vieja que me gusta puede estar pensando que no soy lo suficientemente interesante porque mis amigos no tienen el "estatus" suficiente. Y qué tal que conozca alguien que esté en un círculo social más interesante. Joder, esto activa mi complejo de inferioridad con toda y les juro que eso es lo que me hace escribir esta entrada.

Tal vez estoy exagerando. Esas inseguridades debo combatirlas y esta entrada de blog es un primer paso. Parece fácil reconocer que uno es lo suficientemente bueno y atractivo como para que alguien se fije en uno, pero no lo es. Menos si, como yo, no se tiene una visión clara de si mismo. Aún tengo mucho trabajo por delante que hacer.

No obstante, la idea del estatus como atractivo me sigue pareciendo absurda. Aún si resulta que estoy en el espectro positivo del asunto.




Somos mejores

Somos mejores. No hay nada que hacer, somos mejores. Esa es la sensación que me queda al leer la mayoría de las muestras de solidaridad hacia Venezuela y sus habitantes que desde Colombia se emiten. No me tomen a mal, la empatía con otros seres humanos que sufren -sin desconocer que mucha gente en el país tiene familia allá- es el sentimiento más natural que existe, a tal punto que la ausencia del mismo se considera un trastorno mental grave. El problema es que las muestras de solidaridad hacia el pueblo venezolano emitidas desde nuestro país no dejan de dar la sensación de que nos sentimos mejores que ellos. No importa que tengamos los mismos problemas, al menos "no somos Venezuela".

Pongo como ejemplo este tuit que encontré esta tarde navegando en la red del logo del pajarito azul:


Desconozco a la señorita (?) Juvinao, sus afiliaciones políticas o tan siquiera su oficio ya que nada en su perfil de Twitter lo aclara, pero su tuit da la sensación que podría ser completado con la siguiente frase: "Menos mal que en Colombia eso no pasa" o "menos mal que ningún colombiano pasa por eso". En otros tuits ella se defiende y responde a sus críticas de manera sarcástica diciendo "No se te ocurra conmoverte con estos seres humanos [Inmigrantes venezolanos pasando dificultades en Colombia]. Es pecado mientras exista un solo pobre en Colombia". No, Catherine, no es pecado conmoverte con las tragedias de otros seres humanos, lo que es pecado es expresarlas como si, tú por el hecho de vivir en Colombia -país tercermundista, igual de jodido que Venezuela- fueras mejor que ellos. No dejo de percibir en el tuit de esta ciudadana un aire de "pobrecitos" hacia los venezolanos, que nada tiene que ver con la empatía o la solidaridad, si no más bien con un aire de superioridad con respecto a ellos que encuentro incluso, ofensivo.

Mucho se podría decir sobre la situación laboral de miles de jóvenes colombianos que también tienen que "regalarse" como mano de obra no calificada aún teniendo títulos universitarios, situación que, entre otras cosas, tuve el infortunio de vivir en carne propia. También podríamos hablar de las penurias que sufren los inmigrantes colombianos en el exterior, pero ni es mi deseo abordar esos temas, ni quiero aburrirlos con mi cháchara.

Si quieren solidarizarse con los inmigrantes venezolanos, denles trabajo, miren si hay entre ellos algún profesional que les sirva para algún cargo o tal vez a algún conocido de ustedes. Si lo suyo es dar soluciones a corto plazo lléveles un mercado. Si ninguna de las anteriores le cuadra y lo suyo es la solidaridad virtual, al menos no escriba los mensajes con lástima, dando la sensación de que usted es mejor que ellos solo porque no tiene un loco de presidente. Eso no es solidaridad, es pedantería y lo deja muy mal parado. Y métase esto en la cabeza: No, no somos mejores.