viernes, 29 de julio de 2016

El cajón de las causas perdidas

Un buen amigo, es un gran refugio en tiempos de tormenta pero lo es también un buen recuerdo. Todos tenemos ese recuerdo, todos hemos sido felices en algún momento, luego las cosas cambian y muchas veces esa felicidad se vuelve tristeza, o caos. Esos recuerdos se almacenan en un lugar que al que llamo el cajón de las causas perdidas, debido a una frase que leí en el estatus de Whatsapp de una niña con la que salí y que puede o no haber estado dirigida para mí: "cuando me busques estaré en el cajón de las causas perdidas". Y no se equivocó, ahí está.

Duele visitar ese cajón, especialmente, cuando se está pasando por un momento triste. Duele recordar que tan feliz se era y ver en qué momento todo se fue al piso. Muchas veces lo que duele es saber que si se hubiera tomado otra decisión, o se hubiera dicho otra palabra, o tal vez si se hubiera actuado de otra forma esa felicidad no se habría ido. Y aunque duela, ese cajón saca sonrisas, ese cajón nos recuerda que fuimos felices y nos da más información para futuras decisiones; ese cajón si lo usamos bien, es decir no para martirizarnos, nos dará la experiencia necesaria para enfrentar de manera cada vez más eficiente las vicisitudes de la vida.

Hoy visité mi cajón de las causas perdidas y vi una conversación sobre ciudades, viajes y comida que tuve hace un año con una niña que me gustaba mucho. En realidad creía que algo podría pasar entre nosotros pero por distintos azares de la vida terminé tomando una decisión que sabía me llevaría a resignar cualquier chance con ella. Mucho ha llovido desde aquel día pero hoy esa conversación me hizo sonreír, espero volver a sentirme otra vez así, como cuando hablábamos de cualquier tema, cantábamos vallenatos en el estudio de grabación aunque ella los odiaba pero decía conocer "por cultura popular", o tal vez a aquel punto en que me respondía hasta un like en Facebook. Tal vez la perdí con la decisión que tomé pero ha sido mucho lo que he aprendido y espero poder aplicarlo si alguna vez me vuelvo a enfrentar a una situación similar.

Desde esta ventana, me encantaría hacerle saber que la extraño con cariño y que espero que sea muy feliz. Pero dudo que la lea porque ahora ella está en el cajón de las causas perdidas.


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